martes, 25 de marzo de 2014

La Historia ante mis ojos, cambiando sin pausa - La fusa




" Mas bonito, sí, más hermoso si es posible,
más no con la ternura que complace en el fondo,
ni con sentimiento generoso,
no sumido en ensoñaciones solitarias,
no, más bien con todo el ánimo de quien contempla
la brillante vida en contraste con el movimiento.
Arriba, más arriba del alma, alegre,
más alegre que otros años y otras fechas alegres
de afortunado ambiente familiar, de camino soleado, 
ablandado y desleído,
baila en el espejismo de tonos ocres y grises,
de rosado, y a veces dorado como Templo antiguo.
Los colores de crepúsculo
apenas dan espacio a la larga noche.
Las hojas se desprenden de las ramas,
para la recuperación del recuerdo infinito,
vivas tan sólo hasta que se señoreen los verdes,
hasta que los verdes se sumen a los demás verdes
y terminen por imponerse en la frondosidad compacta
que se infla y matiza al caer la tarde.
De abajo a arriba, de la raíz a la copa.
La lenta quietud y la lenta oscuridad,
los calla de imprevisto.
El pájaro no hará silencio definitivo,
aunque elija callarse con ellos,
o se esconda en aquel agujero.
Oye lo que le habla en el interior a gritos
de un tren que ya no marcha,
que se halla detenido,
en una apacible estación de un pueblo,

donde un cazador lamenta su antagonismo perdido. "

La fusa

sábado, 22 de marzo de 2014

La loica - La fusa




 «Quienes son esas personas que aparecen en los sueños –me dijiste un día que yo traigo los sueños a la realidad-  porque ésa es la única manera de que nosotros los veamos; lo que vemos sólo es una proyección lanzada desde la distancia, luz procedente de una estrella muerta.»

Y eso me recuerda un sueño que tuve hace un par de semanas. Estaba en éste pueblito desierto y extraño del norte, te desagrada la palabra “extraño” —la imaginé como una ciudad amurallada, antigua—, la población estaba dañada o atacada por un tipo de epidemia que les afectaba la glándula pineal, la depresión los invadió. Era de noche; la calle estaba oscura, abandonada, molida como siempre. Andaba sin rumbo fijo y pasaba por el bosque, vi la casa de piedras en ruina, alrededor del bosque las plantas endémicas junto a escombros de fachadas demolidas, techos, cerámicos, envases de materiales de construcción y tarros de pintura oxidados, entre formas blancas como huesos y vidrios rotos. Pero aquí entre cactus, hierbas y matorrales, esparcidos entre desolados armazones de electrodomésticos, empecé a ver edificios nuevos, conectados por objetos futuristas iluminados desde abajo.

Fríos elementos de arquitectura fosforescente, fantasmales, surgían desde los escombros. Entraba y todo se parecía a un laboratorio. Oía el eco de mis pasos sobre el suelo verde agua transparente. Todos en la sala reunidos alrededor de una caja de cristal que relucía en la penumbra iluminando las caras.


Me acerqué un poco. Dentro de la caja había una máquina que daba vueltas lentamente sobre un plato giratorio, una máquina con partes de metal que se doblaban hacia dentro y hacia fuera y que se transformaba para dar lugar a nuevas imágenes. 

Todo el lugar, la playa y los cerros eran un templo... todas las casas eran tan impresionantes como las pirámides... y mi casa, en realidad la de mis padres, el partenón. 

La Historia ante mis ojos, cambiando sin pausa.

La fusa

lunes, 3 de febrero de 2014

LA FUSA Y "LA ORQUESTA DE CRISTAL"




LA FUSA y "la orquesta de cristal"

La fusa
Pamela Flores
Nicolás Aguirre
Patricio Aravena

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SAMPIERI
Danae Morales
Sebastián Sampieri



martes, 10 de diciembre de 2013

El necesario temblor de la mano y otras cantinelas - La fusa



Agujeros negros.

Una mujer y un hombre se absorben dolorosamente indiferentes al cansancio se irán haciendo poco a poco polvito, dejando atrás solo un agujero negro en la pared.

La fusa
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ESTÚPIDA

Has de aprender en éste mismo instante que las repeticiones son útiles para la memoria y el registro de tus ideas, que surgen del impulso creativo de tu ser que es único e irrefrenable.

La fusa
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La vida a cuadritos

En la semana se hablan cerros y se piensan océanos, que no sé donde estar.
Un coro canta: con los pies en la tierra! Los pies en tierra, pon tierra!
Pero podría quedar en las profundidades sin oír absolutamente a nadie.
La cosa es que los domingos simplemente me quedo volando,
observando el tablero de esos dos mundos que juegan a que ganan un espacio importante dentro de mi.

La fusa

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Muack!

Esa señora cuando habla mueve su boca sabrosamente.
Mueve la lapa colorada que babea su sed fuera del agua pidiendo auxilio.
Auxilio de la lapa en la cara de esa pobre señora que no cae en cuentas.
Su llanto es mar brotando de los ojos buscando salida,
en la carne, la sangre todo unido para apaciguar a esa pobre lapita que vino a vivir a su cara y que da sus últimos retorcijones de vida fuera de su concha dental.

La fusa
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Música Ambient

En Morandé con Huerfanos, desde un tercer piso  la música ambient puede parecer siniestra, podría imaginar millones de babosas que están a punto de reventar las cañerías, o que desde las profundidades de la ciudad, emergen vibraciones terrestres que se van amplificando y sumando al ruido de la ciudad en ondas devastadoras que producen trizaduras, derrumbes y quebrazones, un gran terremoto acústico.

La fusa

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Trémolo

Como hablar, como no temblar.
El trazo de la mano imprime un énfasis pedregoso,
un mordente, un adorno cantor catacrético.
Temblando sobre la voz se dibuja un garabato de líneas locas y  finas que arman manchones gruesos.
Corteza de árbol, relámpago, terremoto, sacudida psíquica.

Y la prohibición del titubeo que oculta el deber, la decencia, el pudor, la modestia y la duda tartamuda.

La fusa