Nuestro modo particular y el placer que experimentar,
jugar con agua y colores inventando
personajes o paisajes que se van simplificado
tan agradablemente si le pones más y más agua.
Nosotros, que vivimos después de una guerra y una revolución,
los semi destacados que peleamos con imágenes
y sonidos entre los peñascos y las máquinas,
parecen más conscientes que nosotros los otros,
los pelícanos que se van aleteando sobre el mar.
No es que una quiera, ciertamente
permanecer por siempre en ese plano;
pero, al ver a qué grado de infelicidad,
a qué peligros de extinción nos han conducido siglos de función cerebral,
una siente, a veces, la curiosidad de descubrir,
si ello fuera posible en el punto a que hemos llegado,
cuál fue el momento en que nos descarrilamos.
La fusa
(aquarela:lafusa)