
Busco tus ojos para llorar,
para dejar caer mis lágrimas fantasmas.
Sobre tu día, sobre tu carne de nieve amarga.
Lloro pequeña sentada en la oscuridad,
donde pasa frente a nosotros la muerte,
llena de gracia, alado despojo azul real.
Respiro suave su viento arremolinado, sin miedo.
Todo cruje en el silencio de mi corazón,
Desatornillada me hundo en mi barco trulifusaflor.
Mi voz naufraga en la nada que ocultan los pinos,
bajo profundas raíces quedaré enterrada,
hasta que alguien encuentre la llave que has perdido.
Quien volverá a abrir la puerta nuevamente,
al regreso del suspiro,
al hueco infinito y vertiginoso en donde tú
no has nacido.
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