viernes, 12 de diciembre de 2025

Poema, el gato

 Poema, el gato

En el techo viejo

Poema se acomoda:

luz en su pelaje.

Cruza el patio lento,

como cada sombra

fuera un pensamiento.

Bebe luna llena

bebe el firmamento

en el cuenco de agua

sin hacer niun ruido.

Cuando mira me habla,

que todo el silencio

tiene su latido.

Y al dormirse cerca,

suave como otoño,

el mundo respira

y es guardián del viento

puel gato Poema,

camina a paso andino

si hojas viejas

fueran alumnas.

En cada paso

enseña la

quietud del jardín

que ha esperado

siglos.

Al amanecer

salta sobre la piedra

tibia;

abre un ojo,

luego el otro,

como quien abre dos puertas

a la primera luz.

Nada lo apura.

Ni el rumor del bambú,

ni el roce del agua

en la acequia del fondo.

Poema sabe

que el mundo ocurre igual

aunque no lo vigile.

A veces se detiene

y mira un insecto.

Yo no sé si lo estudia

o si le habla,

pero el insecto se queda,

como si entendiera

que Poema trae noticias

de un reino más suave.

En la tarde

se acuesta en mi regazo,

y su ronroneo

parece el sonido remoto

de una campana escondida.

Entonces comprendo

que Poema no es un gato,

sino un verso antiguo

que alguien escribió

sobre la orilla del tiempo.

Y mientras duerme

con los bigotes temblando,

la noche entera aprende

a respirar más lento.

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